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La pandemia impactó en un mercado de trabajo ya golpeado por la crisis macrista. Tras el derrumbe del empleo en el 2020 la recuperación es débil y profundiza la precarización. En este contexto se debate cómo se crean puestos de trabajo y hay diversas propuestas en danza. Radiografía del empleo bajo la mirada de Juan Graña, Juan Manuel Telechea, Claudio Lozano, Luis Campos y Mariana González.

Domingo 24 de octubre | Edición del día

“No tenemos jubilación, no tenemos aguinaldo, nosotros no tenemos nada…el laburo te sirve para comer un par de días, pero más así no se puede seguir…” describe Iván, trabajador de Rappi sobre su trabajo, su realidad es la de miles de jóvenes que trabajan en las mismas condiciones.

La pandemia golpeó a los sectores más vulnerables, los informales, pero el problema no es nuevo: precarización laboral, bajos salarios, y un mercado de trabajo estancado hace años. Los distintos gobiernos de turno fueron responsables de mantener esta situación, apoyada en una creciente flexibilización laboral, herencia de los noventa.

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Ante este contexto complejo se debate cómo se impulsa la creación de empleo. La derecha de Juntos y las patronales quieren eliminar la indemnización por despido, y reemplazarlo por un fondo similar al de la construcción. Mientras el Gobierno ensaya viejas recetas como la reducción de contribuciones patronales con el fin de incentivar a las empresas a tomar más personal. Pero también se pone en discusión la reducción de la jornada laboral y la posibilidad de repartir el trabajo entre todas las manos disponibles como una alternativa para terminar con el desempleo, sin rebaja salarial, como propone el Frente de Izquierda .

¿En qué situación está el empleo?

La desocupación descendió del 13,1 % al 9,6 % en el segundo trimestre de este año, según publicó el Indec. A pesar de esta baja, la situación es dramática para dos millones de personas desocupadas.

Asimismo, si a los desocupados se suman los ocupados demandantes de empleo (17 %), las personas con problemas de empleo aumenta al 26,6 % de la población.

Los más afectados por el desempleo son las mujeres y los jóvenes: así la tasa de desocupación para las mujeres de 14 a 29 años y los varones de la misma edad fue de 22,4 % y 16,1 %, respectivamente.

¿Qué nos dicen estos datos? Los especialistas consultados coinciden en que este descenso de la desocupación es aún débil. El Doctor en Economía e investigador del CONICET, Juan Graña, explica que “una parte de los trabajadores dejaron de buscar [trabajo]. (...) Hay alrededor de un punto de la población, que serían 400.000 personas, que no están dando vueltas en el mercado de trabajo: están buscando de una manera muy precaria y por ende no los captan las encuestas o directamente están desalentados”.

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Según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, que dirige Claudio Lozano, si se sostuviera constante la tasa de actividad en los niveles pre pandemia del 47,1 % la desocupación treparía al 11,9 % y la cantidad de desocupados de 2.373.269.

El economista Juan Manuel Telechea apunta que “una parte de los trabajadores no sólo no logró reinsertarse, sino que dejó de buscar activamente empleo. La parte restante se “refugió” en el sector informal, que es el que tradicionalmente absorbe a los trabajadores que pierden un trabajo registrado. Con lo cual, si bien la situación actual es mejor que la del año pasado en medio de la pandemia, dista de ser alentadora”.

Otra arista para analizar es qué tipo de empleo se está recuperando. El abogado laboralista de la CTA-A, Luis Campos, indica que “todavía no se recuperaron los puestos de trabajo que se perdieron durante la pandemia” y que “ estamos casi cien mil puestos de trabajos registrados en el sector privado por debajo de los niveles de pandemia”.

El informe de la Cuenta de generación del ingreso del Indec reveló que en el segundo trimestre de 2021 los puestos de trabajo totales pasaron de 17.131.000 a 20.086.000, pero todavía están por debajo de los 20.571.000 del segundo trimestre de 2019.

Del total de empleo recuperado en dicho período, la mayor parte se explica por el aumento de los asalariados no registrados (+ 1.329.000) y el cuentapropismo (+ 1.463.000), mientras que los asalariados registrados sólo subieron en 163.000. Esto significa, que los puestos creados en su mayor parte son precarios por no tener aportes jubilatorios o ser empleo inestable.

Telechea también señala “que el de mayor repunte fue el monotributo, lo cual indica una mayor fragilidad y flexibilidad en el mercado laboral”.

Por su parte, la economista y doctora en Ciencias Sociales, Mariana González (CIFRA-CTA) advierte que “el empleo que más afectado fue en su momento (se redujo casi a la mitad) y el que todavía se mantiene más bajo es el empleo asalariado no registrado. Este grupo de trabajadoras y trabajadores, sin una relación laboral registrada y consecuentemente sin protección, tuvo mayores dificultades para ser alcanzados por las políticas de preservación de puestos laborales. Su número se ubica aún 14 % por debajo de los niveles previos a la pandemia.”

Sacar derechos y subsidiar a los empresarios, viejas recetas que no funcionan

Sobre el final de las PASO, Horacio Rodríguez Larreta habló de un cambio en las indemnizaciones. El argumento de fondo de la derecha y los empresarios es que hay que “modernizar” las relaciones laborales con la excusa que así se crearía empleo. Hay varios proyectos que fueron elaborados por el diputado del PRO, Héctor Antonio Stefani; otro del senador radical Martín Lousteau, otro por el dueño de TN Platex, el empresario Teddy Karagozian; y un cuarto proyecto fue elaborado por IPA, una asociación de Industriales PYME, que impulsan la “mochila”: se trata de un fondo al que el empresario aporta periódicamente para utilizarlo en indemnizaciones de las trabajadoras y trabajadores despedidos.

La candidata a diputada nacional por el FITU, Myriam Bregman, fue contundente al decir que en la legislación argentina existe el derecho al trabajo, pero no existe el derecho al despido. Una norma así constituiría un acto ilícito que la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo penalizan con una indemnización.

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Este tipo de propuestas no son nuevas, ya se aplicaron en el país y no generaron empleo sino que todo lo contrario.

“Tenés los dos casos históricos más típicos: en la década del ‘90, donde más allá de la crisis del 2001, no se generó empleo, las tasas de desocupación volaron y el empleo que se generó fue precario y después tenés el acontecimiento más reciente, de 2003 a 2007, que la recuperación generó un montón de puestos de trabajo y las legislación era esencialmente la actual”, añade Graña.

Telechea remarca que “una medida así puede funcionar en países desarrollados como Austria, donde se cuenta no solo con elevados seguros de desempleo que permiten sostener al trabajador en el momento de transición entre el despido y la obtención de un nuevo trabajo, sino donde además el tiempo de búsqueda es sumamente corto. Ninguna de esas dos características se encuentra presente hoy en el mercado laboral argentino”.

El Gobierno del Frente de Todos se pronuncia en contra de la reforma laboral. Sin embargo, es sólo una declaración; en los hechos en el mismo Estado (en todos los niveles, nacional, provincial y municipales) existe el fraude laboral como trabajo tercerizado para las tareas de limpieza y mantenimiento, personal contratado como monotributista y trabajadores sin estabilidad laboral.

También avala la flexibilización por convenio en el sector privado. En Toyota se implementó gracias a la complicidad del sindicato SMATA que desde enero, se trabajará los sábados de forma obligatoria. Antes era optativo y se pagaba como horas extras. Con este nuevo esquema la producción casi no para en toda la semana.

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Alberto Fernández les aseguró a los empresarios en el Coloquio de Idea que “la asistencia del Estado no puede ser el remedio para la falta de empleo. La asistencia es un paliativo para sobrellevar la pobreza". Así, se oficializó el DNU 711/2021 que se presenta como una vía para convertir los planes sociales en empleo genuino y registrado en el sector privado. De esta forma, Fernández avaló la propuesta que Sergio Massa había presentado en Diputados como Puente al empleo, que rebaja a cero las contribuciones patronales a los empleadores (desfinanciando a la Anses) y reduce el costo salarial al considerar los planes sociales como parte del salario.

Para Claudio Lozano, director del Banco Nación estas recetas no son ninguna novedad, “no sólo se estarían reduciendo los costos de contratación laboral sino que se estaría subsidiando una parte del salario.”

Y agrega: “No es cierto que exista algún tipo de relación entre el crecimiento de las contribuciones patronales o los salarios respecto al problema del empleo. Si fuese así en los últimos 4 años hubiese explotado el empleo en Argentina porque en 2018, 2019, 2020 y lo que va de 2021 está mostrando caída de salario y reducción de las contribuciones patronales.”

Desde su visión para “que haya mayor volumen de empleo, y de calidad se necesita acelerar la tasa de crecimiento y avanzar en un proceso de reconversión productiva de la Argentina.” Confirma que las medidas oficiales no son una solución al desempleo.

En un sentido similar, Mariana González señala que para que un “programa de este tipo tenga resultados positivos lo fundamental es que se implemente en un ciclo de crecimiento económico con generación de puestos de trabajo. En ese marco, puede contribuir a que sean las y los titulares de planes de empleo quienes accedan a puestos laborales registrados. En el caso del proyecto de ley la enunciación de la medida resulta algo genérica; seguramente sean precisas políticas adicionales de incentivo y acompañamiento para que los empleadores realicen estas contrataciones.”

El decreto oficial no brinda garantías suficientes para los trabajadores y delega las definiciones a la reglamentación que dicte el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Social. “¿Hasta qué punto la empresa no puede abusar de estos programas de pasantías e ir usándolos de a camadas?”, se pregunta Graña.

Además, los mismos movimientos de desocupados y organizaciones sociales rechazan la medida por otorgar ventajas al empresariado y porque abre la posibilidad de quitar a las organizaciones sociales la administración de los planes sociales.

Reducir la jornada laboral: una propuesta posible ante un problema urgente

Otra propuesta que se debatió en los últimos meses fue la reducción de la jornada laboral. Sectores afines al gobierno como los dirigentes sindicales Sergio Palazzo y Hugo Yasky impulsaron distintos proyectos sobre el tema. Sin embargo, dichas propuestas solo quedaron en proyectos, al mismo tiempo que las cúpulas sindicales de conjunto dejaban pasar el ajuste y miles de despidos por sector.

Además, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y el titular de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas rechazaron la reducción de la jornada laboral. Según Moroni, una eventual reducción de la jornada laboral no crearía empleos, y Kulfas sostuvo que "no es posible" reducir la jornada laboral con igual salario, ya que las Pymes no estarían en condiciones de aplicar esa medida.

Claudio Lozano sostiene que “efectivamente hay margen para mantener salarios aun reduciendo la jornada laboral porque esta no se caracteriza por producir sólo lo que tiene que ver con el pago de salario.” La propuesta del economista va a contramano de las políticas que efectivamente implementa el Gobierno que integra.

Y explica, “del tiempo de trabajo total de una jornada de 8 hs: el tiempo que corresponde a la remuneración del asalariado no supera las 2 hs, y 6 hs y monedas que tiene ver directamente con remunerar el excedente bruto de los empresarios.”

También aclara que desde su perspectiva "es necesario reducir la sobrejornada laboral, fruto de la precarización que existe hoy en la Argentina, que involucra a más de 2 millones de trabajadores formales que cumplen un número de horas muy por encima de las 8 horas laborales. Bajar las 52 horas semanales a 40 permitiría, en esa franja, recuperar unos 650 mil puestos de trabajo. Y acotar la reducción de la jornada generando un sistema que permita la distribución de los incrementos de productividad, en aquellas áreas donde efectivamente opera la situación de cambio tecnológico, donde las grandes empresas ocupan un rol central".

Hay una pleitesía donde discutir la tasa de ganancia pareciera ser una herejía. Pero si no discutimos la tasa de ganancia vigente, resultado de una violenta estrategia de la desigualdad que viene desde la dictadura, es imposible mejorar las condiciones de vida de la sociedad argentina”, apunta el Director del Banco Nación.

Fuente: Elaboración propia en base a Cuenta de generación del Ingreso e insumo de Mano de Obra, Indec.
Fuente: Elaboración propia en base a Cuenta de generación del Ingreso e insumo de Mano de Obra, Indec.

Eso se expresa en concreto con salarios reales que acumulan el cuarto año de caída consecutiva, mientras las ganancias de las grandes empresas no paran de crecer. En medio de una escalada de precios, principalmente en los alimentos que golpea a los sectores populares, Arcor, Molinos y Ledesma aumentaron sus márgenes. El rumbo pro patronal del Frente de Todos se acentúa cada vez más, dictando leyes que favorecen a las patronales del campo, las petroleras y las multinacionales automotrices, entre otras.

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“Ya estamos en los niveles pre pandemia [de actividad económica] pero al mismo tiempo con menos trabajadores estamos haciendo la misma cantidad de producto y eso implica una ganancia extraordinaria, un aumento en la productividad del trabajo que se están quedando esos empleadores”, apunta Campos.

La izquierda propone repartir el trabajo entre ocupados y desocupados

El Frente de Izquierda Unidad impulsa la aplicación de la reducción de la jornada laboral legal de trabajo a 6 horas y 5 días a la semana (30 horas semanales), sin rebaja salarial, con un salario mínimo equivalente a la canasta familiar (se puede tomar de referencia la canasta de consumos mínimos calculada por Ate Indec que en septiembre fue de $ 112.243) y el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles.

El planteo del reparto de las horas de trabajo apunta a que nadie se quede sin empleo. Para que no haya un ejército de desocupados crónicos que las patronales utilizan como extorsión para que los que tienen trabajo acepten peores condiciones, recortes salariales, jornadas extenuantes, mayor intensidad en el ritmo de producción.

Para las mujeres, que son quienes todavía hoy cargan con la mayor parte de las tareas domésticas no remuneradas, la reducción de la jornada laboral tiene una significancia más profunda. Al decir de Josefina Martínez, autora de No somos esclavas (2021) “reducir la jornada laboral, sin reducción salarial, es un paso necesario para conseguir lavorare meno per lavorare tutti como pedían los trabajadores del Otoño caliente italiano. Es también una reivindicación feminista, ya que permitiría conciliar de forma menos desigual la vida laboral y la vida social. Y es una medida ecologista, porque implicaría menos desplazamientos al trabajo, menos contaminación y gasto innecesario de energía, etc.”

El economista Pablo Anino, columnista de economía en La Izquierda Diario, calculó que esta medida permitiría crear en lo inmediato aproximadamente 900 mil puestos de trabajo en 12 mil grandes empresas del país.

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La propuesta del Frente de Izquierda está ligada a seguir peleando por empleo con plenos derechos para todos y todas, en el camino de terminar con la desocupación, contra la tercerización laboral y la precarización laboral, y que nadie gane menos que lo que cuesta la canasta familiar.

Con las condiciones actuales de la tecnología y de la producción es posible llevar adelante esta propuesta, pero implica la amplia movilización de la clase trabajadora y los oprimidos para enfrentar la resistencia de las patronales que se opondrán a una medida que afecte sus ganancias, y con la perspectiva de una reorganización de la producción articulada, no en función de la ganancia privada sino de las necesidades del conjunto social.

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-Se agradece a Luis Campos, Mariana González, Juan Graña, Claudio Lozano, y Juan Manuel Telechea. Y a Eduardo Castilla.

  •  Realizaron este informe especial Guadalupe Bravo, Lucía Ortega, Matías Hof y Mónica Arancibia.
  •  Imágenes y diseño: Martín Cossarini y Matías Baglietto.


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