Política

ESCENARIO BONAERENSE

El comienzo del final para Vidal

Una dura derrota electoral. Vidal perdió con Axel Kicillof por una diferencia de 17 puntos. El masivo “voto castigo” contra el gobierno también hunde el mito del 2015 de recuperarse en octubre.

Walter Moretti

@patamoretti

Martes 13 de agosto | 00:00

Imagen: Enfoque Rojo

Finalmente la unificación con las elecciones nacionales y el cajoneo del Plan V se concretaron en una derrota de gran magnitud para la gobernadora. El “salvavidas de plomo” de Macri, que la podía tirar un poco para abajo, se convirtió en un verdadero Titanic; Vidal se hundió en su intento reeleccionista.

En el terreno de la provincia Axel Kicillof obtuvo poco más del 49% contra el 32,56% de Vidal –dato de cuando estaban computadas el 98,57% de las mesas-. A nivel presidencial, la fórmula Fernández - Fernández triunfó en el terreno bonaerense por 20 puntos de diferencia.

En las dos secciones más importante de la PBA, que se extienden a lo largo y ancho del Gran Buenos Aires, Kicillof también se alzó con un triunfo arrollador. En el caso de la estratégica Tercera Sección (zona sur del conurbano) el candidato a gobernador del Frente de Todos se imponía por un holgado 56 a 25%. Treinta puntos de diferencia, el doble de lo que esperaba Vidal.

En el interior de la PBA, Vidal triunfó en la Quinta y Sexta Sección, mientras Kicillof obtuvo un apretado primer puesto en la Cuarta. Más allá que Vidal logró vencer en Mar del Plata y Bahía Blanca, la paridad alcanzada por el Frente de Todos pone en evidencia que la decadencia del macrismo llegó a penetrar en las zonas agrarias, que hasta ahora eran el núcleo duro del oficialismo.

En el GBA el tsunami terminó arrastrando a los intendentes cambiemitas que habían vencido en el 2015. En Quilmes Martiniano Molina perdió ante el Frente de Todos tomado de conjunto –cuya interna ganó Mayra Mendoza-, aunque haya sacado más votos que cada candidato a nivel individual. En Pilar fue derrotado Nicolás Ducoté y la misma suerte corrieron Diego Valenzuela en Tres de Febrero, Néstor Grindetti -que pierde por una diferencia no tan abultada en Lanús-; también fue derrotado Ramiro Tagliaferro en Morón. Asimismo estarían perdiendo Lujan, Berisso y General Rodríguez, en caso de que en octubre se sostengan los números de este domingo.

Estos resultados adversos tan contundentes iban alimentando minuto a minuto la desazón y la crisis que anidaba en el campamento cambiemita de La Plata. Ese clima se respiraba desde la vereda. Algunos pocos trataban de autoengañarse soñando con una posible levantada, como sucedió en el 2015 cuando Vidal perdió las PASO y triunfó en octubre. En este caso la pendiente es mucho más escarpada; el macrismo atraviesa su ocaso definitivo y la crítica perspectiva económica lo hace imposible. Vidal, la estrella del triunfo del 2015, comienza a apagarse como parte del colapso oficialista. Fue solo una estrella fugaz.

¿Qué pasó en las PASO?

Como parte de una primera repuesta, se puede decir que el sorpresivo y contundente triunfo del Frente de Todos se basa en el giro de las clases medias bajas y sectores de trabajadores de los principales centros urbanos del GBA. Los mismos sectores que en parte expresaron el apoyo a Cambiemos en el 2015 y que fueron la base de la gran elección que realizaron en las legislativas del 2017 y que hoy están golpeados por la desocupación, que sufren un mayor empobrecimiento y la precarización de sus vidas, pasaron a la oposición contra Macri y Vidal.

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“Es la economía, estúpido” dijo una vez un asesor de Bill Clinton, expresidente de los Estados Unidos. En este sentido el voto a Kicillof expresa la ilusión de millones de bonaerenses que, luego de cuatro años de ajuste y decadencia, buscan la posibilidad de mejorar sus niveles de vida votando por el “mal menor”. El candidato a gobernador, del riñón de CFK, vendió la imagen del pibe popular que ante la gran masa apareció como una imagen nueva y fresca que promete “cuidar la estructura productiva para que haya industria y empleo”, como dijo desde Azul.

Una promesa sinceramente utópica en medio de la crisis que viven la economía del país y la de la provincia bajo el mando del FMI. Hoy la crisis económica nacional y la inestabilidad internacional -cruzada por los enfrentamientos entre China y EE.UU.- no deja lugar ni siquiera para los limitados “días dorados” del kirchnerismo y de Néstor Kirchner en particular.

En el próximo tiempo estaremos viviendo el desarrollo contradictorio entre las aspiraciones de millones y un gobierno del Frente de Todos que sigue escondiendo que su verdadero programa va en contra de aquellas. Se inicia una nueva experiencia de la clase trabajadora con el peronismo en el poder.

Pero mientras nos preparamos para afrontar esa perspectiva, no hay que olvidar que todavía tenemos que cruzar cuatros meses de inestabilidad política y económica. Una transición que seguramente el peronismo apoyará para evitar situaciones de crisis antes del recambio del 10 de diciembre.

Una importante votación del FIT-Unidad

En medio de una importante primacía del “voto castigo” contra el macrismo que favoreció con creces al Frente de Todos, las listas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores obtuvieron una muy buena elección que nos ubica ante la posibilidad de pelear por nuevas bancas en octubre. En la Provincia de Buenos Aires el FIT-Unidad obtuvo casi la mitad de los casi 700 mil votos logrados en todo el país.

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Durante la campaña Kicillof intentó plagiar al FIT diciendo que había que cambiar las prioridades. Una verdadera fotocopia barata y totalmente falsa. Para cambiar verdaderamente las prioridades a favor de los trabajadores, las mujeres y la juventud hace falta romper con el FMI y dejar de pagar la deuda. Esto como parte de un programa para que la crisis la paguen los capitalistas y terratenientes. Pero nada de eso está en su cabeza. Para Kicillof las prioridades que hay que cambiar es a favor de la burguesía nacional -que de nacional no tiene verdaderamente nada-, que tiene infinitos lazos con el capital extranjero y los grandes grupos especulativos. Estos últimos son los grandes tenedores de la colosal deuda que deja Vidal y que Kicillof seguirá pagando.

Hacia octubre vamos a profundizar la campaña para luchar por nuevas bancas del FIT-Unidad y para seguir organizando nuevas fuerzas defensoras de la independencia de clase y capaces de enfrentar los nuevos combates que se avecinan.

La seguimos la semana que viene.

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