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Red Internacional

Organizaciones del frente piquetero provincial se reunieron esta tarde con funcionarios del gobierno provincial. Sin respuestas a sus reclamos decidieron mantener el acampe. Pasadas las 19:00 horas la fiscal Paula González emitió una orden de desalojo.

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Jueves 18 de agosto | 21:28

La crisis social y el ajuste sobre los que menos tienen no da tregua. En Neuquén desde la mañana las organizaciones sociales agrupadas el frente piquetero provincial (Polo Obrero, FOL, CTEP) desplegaron piquetes en la Avenida Argentina. Luego de que fracasara la reunión con el Gobierno, decidieron realizar un acampe en los alrededores del Monumento a San Martín.

Desde las distintas agrupaciones afirman que los piquetes continuarán durante la noche, reduciéndose entre las calles Belgrano y Carlos H. Rodríguez. La fiscal que firma la intimación de desalojo es Paula González, que a través de un documento indica que “una vez vencido el plazo deberá proceder al desalojo urgente de las personas que se encuentran impidiendo la vía libre de circulación”.

Denuncian incumplimiento por parte del Gobierno en el acuerdo que firmaron durante el mes de junio. En el mismo se establecía la incorporación progresiva de puestos de trabajo. La situación tomó otra tónica esta mañana cuando ningún funcionario de Desarrollo Social se hizo presente en el encuentro pautado.

Desde el acampe

La Izquierda Diario recorrió el interior de los piquetes. Nadia, integrante de una de las organizaciones se refirió a cómo se vive desde adentro esta jornada de lucha. Afirma que el Gobierno no les ha dado ninguna respuesta. “Queremos que la gente empiece a trabajar con un sueldo que alcance y no hay respuesta. Fue un día agotador, hay niños que han pasado hambre y frío. El aguante y la espera es para que nos den un trabajo genuino y nos paguen como corresponde”.

En la pelea por el trabajo genuino Nadia es tajante. No quieren migajas, ni cajas de mercadería que cubren apenas unos días. Dice que a nadie le gusta estar diez horas a la intemperie, pasando frío, sin poder comer ni tener un baño. No duda en sostener que su pelea y la de los cientos de trabajadores que han perdido el empleo durante la pandemia, es por acceder a un trabajo con derechos. “Queremos un trabajo en blanco, poder acceder a aportes jubilatorios. Ya no queremos vivir de 20 mil pesos ni de las miserias que ofrece el Gobierno. Tendría que existir trabajo, no planes sociales”. Sostiene la joven, a la par de que plantea que es imposible pagar por el cuidado de sus hijos para que ella pueda trabajar, en estas condiciones.

Es una de las tantas mujeres que trabaja por un plan social, que en términos reales no cubre ni una quinta parte del valor de la canasta básica alimentaria. Mientras desde arriba los medios y el Gobierno buscan instalar un discurso que ataca a las organizaciones sociales, que propone hacer auditorías a quienes perciban ayudas sociales, Nadia cuenta su historia. Trabaja 8 horas en una municipalidad. Entra a las 8 de la mañana y sale a las 15 hs por 20 mil pesos de un plan. Aún no ha cobrado y dice que no puede cubrir un gasto elemental como poder comprarle zapatillas a su hijo.

Sostiene que lo poco que cobra va destinado a comida y al alquiler, y que para poder garantizar llevar un plato de comida a su casa además hace changas, como vender tortas fritas, y distintos trabajos. “Nadie puede vivir con lo que da el Gobierno” dice mientras afirma que el papel de piqueteros que les imponen no le gusta.

Una historia breve que muestra una realidad de millones: las y los trabajadores han sido empobrecidos progresivamente por los Gobiernos a un modo tal que para darse el lujo de comer deben hacer malabares entre cumplir con las contraprestaciones del plan y múltiples trabajos, todos en condiciones de precariedad laboral.




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